In memoriam: Emilio Fontela Montes


En la madrugada del pasado 27 de julio murió en su casa de Madrid nuestro amigo y compañero Emilio Fontela (Septiembre de 1938 - Julio de 2007). A su lado estaba su mujer, Rafaela, que no lo dejó ni un momento a lo largo de los durísimos cuatro últimos meses de su vida, parte de ellos transcurridos en el Hospital de la Universidad de Navarra, donde le diagnosticaron y trataron un fulminante cáncer de páncreas. El funeral por el eterno descanso de su alma se celebró el día 28 por la mañana en el Tanatorio de la Paz de Tres Cantos. Un nutrido grupo de familiares, amigos, compañeros y colaboradores le dimos el último adiós transidos todos de emoción y de tristeza.


Emilio Fontela
Los que hemos vivido de cerca ese penoso periodo de su vida y conocíamos la gravedad de su enfermedad no recibimos menos impacto al conocer la noticia de su muerte que los que han estado menos informados y recordaban al Emilio de sólo unos meses atrás, joven y jovial, saludable, de impecable aspecto físico, activo, emprendedor, siempre con nuevos proyectos en las manos, y muy dedicado en los últimos años a la Universidad Antonio de Nebrija de la que era Decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas, Económicas y Empresariales.

Debo decir acudiendo a lo personal, que habiendo pasado algo más de un mes de su desaparición en el momento en que redacto esta nota, el dolor y la desazón no han disminuido un adarme. Era consciente de lo que admiraba y consideraba a Emilio, pero no sabía lo mucho que lo apreciaba y lo importante que era en mi vida profesional y personal. La verdad es que siento mucho haber tardado tanto tiempo en decírselo. Creo, no obstante, que él lo sabía muy bien.

Algunos amigos se han referido a él en estos días como maestro, luz de guía, punto de apoyo y referencia, y todos tienen mucha razón, Emilio era todo eso y mucho más. Era amigo y compañero, servicial siempre, al que nada personal que pudieras plantearle le resultaba ajeno y nada relacionado con temas profesionales echado en saco roto. Podías siempre contar con su atención y su consejo y prestaba más interés a lo que tú hacías y le explicabas que a sus propios proyectos y realizaciones, los cuales resultaban ser siempre más serios e importantes que los de la mayoría de los que teníamos relación con él. No era un hombre ostentoso en relación con sus conocimientos y sus proyectos que eran muchos, variados y sólidos.

Era humilde y pragmático, sabía de la importancia y de la validez de los conocimientos más sutiles pero no creía que dichos conocimientos pudieran utilizarse para diferenciarse enfermizamente de otros, para tener ventajas sobre ellos o para adquirir prebendas o privilegios. Tenía además en grado sumo, y en línea con ese carácter tranquilo y consistente, la capacidad de explicar las cosas con una claridad absoluta De ahí su éxito como profesor, escritor, conferenciante y consultor. Si Ortega decía que la claridad era la cortesía del filósofo, muchas veces, oyéndolo, he creído que lo mismo se podía aplicar a un economista, investigador y consultor como Emilio. La claridad y la sencillez de sus explicaciones eran la cortesía de Emilio

No dejaba nunca de ayudar a cualquiera que lo necesitara y en AESPLAN tenemos diversas muestras de ello. Fue el segundo presidente de nuestra asociación haciéndose cargo de ella en un momento crítico de su desarrollo. Lo hizo simplemente por ser una persona responsable al que no le gustaba que ningún proyecto válido desapareciera. Consiguió una nueva sede, redujo sus gastos y la dotó de una estructura organizativa sólida en la que AESPLAN se ha apoyado hasta nuestros días. Nuestro agradecimiento y nuestro homenaje deben ser, por tanto, importantes y algo debemos hacer para que su memoria perdure entre nosotros

Pero además de esas referencias y rasgos cercanos e íntimos que los amigos conocíamos bien, debemos recordar todos que Emilio Fontela era una personalidad internacional. Nació como nos dice su biografía en la ciudad francesa de Cauderan aunque siempre ha sido español por los cuatro costados y sevillano por más señas. Estudió en Ginebra en cuya universidad se doctoró en ciencias económicas en 1962 y de cuyo Departamento de Econometría fue catedrático durante muchos años, director posteriormente, y Profesor Honorario de Economía de la universidad en su conjunto a partir del año 2000.

Desde 1984 fue además profesor de la Universidad Autónoma de Madrid en la que sus cursos de doctorado han hecho historia y en la que colaboró estrechamente con Antonio Pulido en el CEPREDE y en el Instituto Lawrence R. Klein. En 2003 fue nombrado Decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas, Económicas y Empresariales de la Universidad Antonio de Nebrija, puesto que ha desempeñado con brillantez y desde el que ha generado una importante actividad consultora e investigadora hasta literalmente el día antes de caer enfermo.

Su labor ha sido ingente, tanto en número de proyectos de investigación y consultoría como en publicaciones de envergadura y en artículos de diverso tipo, actividad esta última, continua e intensa en las diversas lenguas que dominaba. Emilio era conocidísimo y apreciadísimo en Europa, Asia y Estados Unidos, con especial referencia a la primera de estas regiones en donde era considerado un verdadero activo. Soy testigo de ello ya que más de una vez he oído esa expresión en reuniones de la Comisión Europea, institución de la que era asiduo consultor y asesor, en boca de representantes de distintos países de la UE.

Cuando en 1986 comencé a asistir a reuniones de la Comisión como representante español de varios de sus programas, Emilio era ya muy conocido allí y considerado -- en esa época en que España contaba menos que hoy en Europa -- italiano o francés, ya que en esos y en muchos otros países europeos desarrolló durante años su actividad, especialmente en la etapa que fue Director del Departamento de Economía Aplicada del Instituto Batelle.

Recuerdo ahora mi orgullo de entonces al corregir a los que así pensaban diciéndoles que Emilio era español y además andaluz y sevillano como yo. Visitó frecuentemente y trabajó durante años en Japón país en el que también he sido testigo de la enorme talla alcanzada por Emilio. Ya a finales de los 70 cuando colaboré con él en el Instituto Nacional de Prospectiva fue responsable de la venida a España de diversos grupos empresariales japoneses así como de colaboraciones múltiples con grupos de estudio de aquel país. En los últimos años dedicó gran atención a África, región en la que tenía amigos de todo tipo desde profesores y empresarios a presidentes de algunos de sus países.

Fuimos los dos miembros del “European Forecasting Forum”, creado por el Programa FAST de la Comisión Europea y nos sentamos allí durante años con altos responsables de la OCDE, de los diversos gobiernos europeos y de prestigiosas instituciones de distinto tipo. Las discusiones eran frecuentemente de muy elevado nivel teórico y Emilio con sus intervenciones tranquilas, sencillas y de bajo tono de voz se constituía siempre en una referencia para todos. Lo mismo puedo decir de conferencias y congresos internacionales de todo tipo en los que hemos participado juntos.

Sus aportaciones intelectuales también merecen atención, ya que son numerosas e importantes aunque Emilio nunca hiciera gala de ello. Es muy conocido como prospectivista y es verdad que a esa actividad se dedicó de una manera destacada desde su participación inicial en el grupo original del Club de Roma. Tengo constancia personal directa de ello, como de otros hechos de su vida mencionados anteriormente.

En este caso, Hasan Ozbekhan, profesor mío en la Universidad de Pennsylvania y amigo del alma durante muchos años -- también recientemente fallecido -- me habló muchas veces del proceso de creación del Club y de la participación inicial de Emilio, siendo una persona mucho más joven que el grupo formado por Peccei, King, Ozbekhan, Christakis, Jantsch y otros. Ozbekhan fue miembro destacado del grupo que ayudó a Aurelio Peccei, primer director de hecho del Club de Roma y autor de su primer informe The Predicament of Mankind,.

Los trabajos de Emilio en este terreno para gobiernos e instituciones diversas son muy numerosos pudiéndose destacar por recientes, La Comunidad de Madrid. Prospectiva 2015, Marruecos 2030 y trabajos más futuristas como, Convergencia NBIC 2005

Pero Emilio ha trabajado mucho también an áreas tales como, Econometría, Tablas Input-Ouput y Estructura Económica, Tecnología y Cambio Tecnológico, Previsión Tecnológica y otras. Ha tenido siempre un interés especial por la Economía Política y la organización económica del mundo, siendo numerosos sus trabajos sobre Sociedad del Bienestar entre los que se pueden mencionar la revisión reciente de la obra de Wilhelm Röpke y su colaboración en obras relacionadas sobre la Economía Ética y el Bienestar Social. Cabe mencionar al respecto su trabajo en colaboración con Joaquín Guzmán, Catedrático de la Universidad de Sevilla, Economía del Altruismo.

Una obra en definitiva muy rica, muy variada y muy notable, para cuya glosa no es este el lugar más indicado, pudiendo correr el riesgo, por ello, de simplificarla y desvirtuarla. Alguien debería hacer a fondo la revisión de la obra y de la vida de Emilio y prometo promover dicha actividad.

Mi intención ha sido la de contribuir a un pequeño obituario de AESPLAN y de su revista STRATEGIA con la emoción y la pena que me crea una pérdida tan temprana e “injusta”, si tal término tuviera algún sentido, de un miembro notable y querido de nuestro colectivo. Una pérdida que se une a la de Pedro Castañeda, Vicepresidente y fundador de nuestra asociación, ocurrida casi exactamente hace un año y al que también quiero recordar aquí. ¡Duro de verdad para mí y para nuestro grupo!.

Ninguno de los dos tenía edad y condiciones para morir. Los dos estaban llenos de ideas y de proyectos, se mantenían plenamente activos y, en lo que se refiere a AESPLAN, intensamente dedicados a mantener y mejorar sus actividades. Nuestra asociación se ha quedado en el plazo de un año doblemente huérfana.

La pérdida de Emilio que comentamos hoy ha empobrecido a nuestra asociación, pero no somos el único grupo afectado. Tengo la sensación de que el mundo se ha hecho más pequeño, Europa se ha debilitado y España brilla mucho menos. No sabemos si hay o no otra vida después de la muerte pero entendemos la necesidad de creer en ella para tener la seguridad de que espíritus como el de Emilio no desparezcan del universo

Y no hemos dicho nada todavía de las numerosas capacidades de Emilio entre las que yo citaría su capacidad de trabajo, su efectividad y eficiencia, su inteligencia, su curiosidad, su capacidad para estar al tanto de todo, su presencia continua en foros diversos y su disposición para colaborar en cualquier proyecto o actividad de interés en las diversas áreas en las que se movía, entre muchas otras..

Tampoco hemos hablado de su calidad humana, de su bondad y de su genuino interés por los demás. Quizá aquí habría que acudir al terreno más personal y familiar en el que entro, como es lógico, de puntillas ya que debe ser un terreno reservado a su familia y sus seres más allegados. Sólo me gustaría mencionar que hemos sido testigos, otros amigos y yo, de su intensa dedicación al bien de su mujer, de sus dos hijas y sus dos nietas.

Hemos sido testigos de su ternura con ellas, y Rafaela , su mujer, nos ha contado la dedicación que tenía, por ejemplo, a la formación y educación de su nieta mayor de 14 años, a la que había transformado en una estudiante modelo. Incluso enfermo trató de mantener la actividad de ayuda a su nieta, para la que además en los dos últimos años había escrito un libro.

Debo mencionar también sin pretender caer en sensiblerías inútiles y acudiendo siempre a lo contado por Rafaela, que cuando la enfermedad le había hecho ya desistir de todo y romper con los lazos que le ataban a la vida, todavía se aferraba ella por el solo motivo de no dejarla sola. No quería dejar sola a su mujer cuando ya todos los demás proyectos, a los que tanto amó, habían dejado de tener sentido. Un muestra más de la nobleza de su alma.

Notamos todas estas cualidades humanas en la ceremonia religiosa de su funeral en la que su nieta, fuertemente apegada a él, leyó una sentidísima carta en la que entre otras cosas mencionaba que su abuela estaba segura de que el alma noble de Emilio estaba volando ya para unirse íntimamente a la suya.

¡Qué bonita imagen y qué bonito deseo!. Ojalá una parte del alma de Emilio se uniera a la de todos los que lo quisimos y admiramos. Y ojalá también que una pequeña parte de su capacidad de trabajo, de su inteligencia y de su curiosidad e interés por todo y por todos, pudiera pasar a los que lo tratamos.

Adolfo Castilla
Madrid, 5 de septiembre de 2007.


Miércoles 5 Septiembre 2007
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